Incd-divorcio-8.695
REPÚBLICA BOLIVARÍANA DE VENEZUELA
JUZGADO SUPERIOR PRIMERO EN LO CIVIL, MERCANTIL, DEL TRANSITO, Y MENORES DE LA CIRCUNSCRIPCIÓN JUDICIAL DEL ESTADO
CARABOBO.
PARTE ACTORA.-
MILAGRO COROMOTO CEQUERA de HERNANDEZ, venezolana, mayor de edad, titular de la cédula de identidad personal número V-7.59.923, de este domicilio.
APODERADA JUDICIAL DE LA PARTE ACTORA.-
MARISOL DE JESUS MARTINEZ, abogada en ejercicio, inscrita en el INPREABOGADO bajo el número 35.148, de este domicilio.
PARTE DEMANDADA.-
HERNAN ANTONIO HERNANDEZ MEZA, venezolana, mayor de edad, titular de la cédula de identidad personal número V-4.865.722, de este domicilio.
APODERADA JUDICIAL DE LA PARTE DEMANDADA.-
CARMEN GUARNIERI TRISAN, abogada en ejercicio, inscrita en el Inpreabogado bajo el número 61.561, de este domicilio.
MOTIVO.-
DIVORCIO (INCIDENCIA SOBRE OPOSICION A ADMISIÓN DE PRUEBAS)
EXPEDIENTE: 8.695
CON INFORMES DE LA PARTE ACCIONADA
En la demanda incoada por la ciudadana MILAGRO COROMOTO CEQUERA de HERHANDEZ, contra HERNAN ANTONIO HERNANDEZ MEZA, que conoce el Juzgado Segundo de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil, y Agrario de esta Circunscripción Judicial, con sede en esta ciudad, quien el 28 de enero del 2004, dictó un auto en el cual declara sin lugar la oposición a la admisión de las pruebas de la parte actora, de cuyo fallo apeló el 09 de febrero del 2004, el ciudadano HERNAN ANTONIO HERNANDEZ MEZA, asistido por la abogada CARMEN GUARNIERI TRISAN, el cual fue negado por extemporáneo según auto de fecha 30 de abril del 200.
La abogada CARMEN GUARNIERI TRISAN, en su carácter de apoderada judicial del accionado, recurre de hecho, por ante este Juzgado Superior Primero en lo Civil, Mercantil, Tránsito y Menores de esta Circunscripción Judicial, quien el día 25 de mayo del 2004, dictó sentencia interlocutoria en la cual declara con lugar el recurso de hecho y ordena al Juzgado “a-quo”, oír la apelación en un solo efecto.
El 02 de junio del 2004, el Juzgado “a-quo”, recibió del Juzgado Superior Primero, las resultas del recurso de hecho.
El Juzgado “a-quo”, el 03 de junio de 2004, dictó un auto en el cual oye la apelación interpuesta el 09 de febrero del 2004, en un solo efecto, razón por la cual dichas actuaciones fue remitido al Juzgado Superior Segundo en lo Civil, Mercantil, Tránsito, y Menores de esta Circunscripción Judicial, donde una vez efectuada la distribución, lo remitió a este Tribunal, dándosele entrada el 30 de junio del 2.004, bajo el número 8.695, y encontrándose la causa al estado de dictar sentencia, esté sentenciador pasa a decidir previas las consideraciones siguientes:
PRIMERA.-
En el presente expediente corren insertas entre otras actuaciones las siguientes:
a) Escrito de promoción de pruebas presentado el 09 de enero de 2004, por la abogada MARISOL DE JESUS MARTINEZ, en su carácter de apoderado judicial de la accionante, MILAGRO COROMOTO CEQUERA de HERNANDEZ, en el cual se lee:
“….Capitulo I
Reproduzco el mérito favorable que arroja los autos en todo lo que favorezca a mi representada.
Capítulo II
De conformidad con el artículo 482 del Código de Procedimiento Civil promuevo los siguientes testigos:……”
Capitulo III
Solicito al Tribunal se sirva en oficiar, a la Prefectura del Municipio San Joaquín a los fines de que se le informe a este Tribunal y se traiga a los autos información detallada de la denuncia que realizó la ciudadana MILAGRO COROMOTO CEQUERA DE HERNANDEZ,….., por ante ese despacho en el mes de mayo del 2001 y que se le informe detalladamente a este Juzgado contra en contra de quien formuló la ciudadana antes nombrada la denuncia, cuales fueron las causas y consecuencias, también que dicha prefectura informe a este tribunal si el ciudadano HERNAN ANTONIO HERNANDEZ MEZA, …., ha estado detenido por violar caución en contra de su esposa MILAGRO COROMOTOP CEQUERA DE HERNANDEZ, ….El objeto de esta prueba y con el fin de demostrar las agresiones personales a la que ha estado sometida mi representada por parte de su esposo, en diferentes ocasiones en forma reiterada.
CAPITULO IV.
Consigno en este documento caución dolidamente levantada opio ka Prefectura del Municipio San Joaquín de esta ciudad de Valencia, Estado Carabobo en fecha 30 de mayo del 2001, con el sello húmedo donde el prefecto de dicho despacho instó a las parte a que se comprometieran a no maltratarse, molestarse los ciudadanos MILAGRO COROMOTO CEQUERA DE HERNANDEZ, …, como denunciante y HERNAN ANTONIO HERNANDEZ MEZA, …., como denunciado. Consignación ésta que hago marcada con la letra “A” al presente escrito de pruebas a los fines de que surtan sus respectivos efectos legales, con estas pruebas a ciudadano Juez se demuestre claramente que el ciudadano HERNAN ANTONIO HERNANDEZ MEZA, esposo de mi representada ha hecho que esta comparezca y tenga que acudir a estas dependencias para evitar las varias agresiones físicas y verbales por los que ha tenido que pasar.
El objeto de este prueba documental se promueve con la finalidad de demostrar quien es el agresor, el ofensor, el que maltrata, quien es el que se enseñado en contra de mi representada….”
b) Escrito de oposición a la admisión de las pruebas, presentado el 20 de enero de 2004, por el ciudadano HERNAN ANTONIO HERNANDEZ MEZA, asistido por la abogada CARMEN GUARNIERI TRISAN, en el cual se lee:
“…CAPITULO UNICO
Me opongo a la admisión de las pruebas promovidas por la parte actora en la presente causa, con base a los siguientes argumentos:
1.- Me opongo a la admisión de las pruebas promovidas por la parte actora en el capítulo primero de su escrito, toda vez que del mismo escrito se evidencia que la actora no señaló el objeto de la prueba, es decir, no especificó cuales son los méritos favorables que reproduce e invoca a su favor, ni mucho menos especificó cuales hechos pretende probar con tal medio probatorio…”
2.- Me opongo a la admisión de la prueba testifical promovida por la parte actora en el capítulo segundo de su escrito, toda vez que del mismo escrito se evidencia que la actora no señaló el domicilio de los ciudadanos cuyas testimoniales promueve…”
3.- Me opongo a la admisión de la prueba de informes promovida por la parte actora en el capítulo tercero de su escrito, por ser dicha prueba ilegal toda vez que la prueba de informes no es sustitutiva de la prueba documental que pueda ser obtenida mediante copia certificada…”
c) Auto dictado por el Juzgado “a-quo”, el 28 de enero del 2004, en el cual se lee:
“…En esta causa, la parte demandada HERNAN ANTONIO HERNANDEZ MEZA, asistida de la abogada CARMEN GUARNIERI TRISAN,…hizo formal oposición al escrito de pruebas promovidas por la parte actora en esta causa, y alega: 1) Que se opone a la admisión de las pruebas promovidas en el capítulo Primero, toda vez que del mismo escrito se evidencia que la actora no señaló el objeto de la prueba, es decir, no especificó cuales son los méritos favorable que reproduce e invoca a su favor, ni mucho menos especificó cuales son los méritos favorables que reproduce e invoca a su favor, ni mucho menos especificó cuales hechos pretende probar con tal medio probatorio; y transcribe Jurisprudencia del Tribunal Supremo de Justicia en su Sala Plena, en sentencia de fecha 16 de noviembre de 2001; 2) Se opuso a la admisión de la prueba testifical promovida, toda vez que del mismo escrito se evidencia que la actora no señaló el domicilio de los ciudadanos cuyas testimoniales promueve; y del mismo modo transcribe Jurisprudencia del Tribunal Supremo de fecha 24 de septiembre del 2003; y 3) Se opuso a la admisión de la prueba de informes promovida, por ser dicha prueba ilegal toda vez que la prueba de informes no es sustitutiva de la prueba documental que puede ser obtenida mediante copia certificada, e igualmente transcribe extracto de Jurisprudencia del Tribunal Supremo de la misma fecha 24 de septiembre de 2003, y solicita que por cuanto la parte actora pretende es traer a los autos un prueba documental cuyo mecanismo idóneo es su promoción en copia certificada, se declare inadmisible la misma…”
“…El mérito de autos señalado en los escrito de promoción de pruebas, debe tomarse como un fundamentos genérico de la actividad probatoria y del deber del Juez de revisar todo el caudal demostrativo a fin de no incurrir en silencio de prueba llamando la atención del Juez, especialmente, en aquellos producidos por la otra parte, que le pudiera favorecer.
II
Respecto de que en la prueba testifical promovida por la parte demandante no señaló el domicilio de los ciudadanos cuyas testimoniales promueve, el Tribunal desestima tal oposición por cuanto, tal requisito no tiene relevancia o conexión con el objeto de la prueba, y es carga de la parte traer al juicio a las persona que deban declarar como testigos. El domicilio puede ser exigido solo en aquellos casos en que sea necesaria la citación de los mismo, por así requerirlo alguna disposición expresa.
III
En cuanto a la oposición a la prueba de Informe, por ser ilegal o no ser sustitutiva de la prueba documental, considera el Tribunal que no es totalmente cierto lo alegado por la oposición, por cuanto dicha figura esta debidamente contemplada en el artículo 433 del Código de Procedimiento Civil y cuyo supuesto permite concluir a este Tribunal que si puede obtenerse la prueba documental mediante informe , solo que será un trámite de órgano a órgano, y no trasladada por la parte, que inclusive otorga mayor margen de certeza jurídica a la prueba , sin necesidad muchas veces , del control de la parte.-
En razón de lo expuesto se declara sin lugar la oposición a la admisión de los escritos de pruebas…”
d) Diligencia de fecha 09 de febrero del 2004, suscrita por el ciudadano HERNAN ANTONIO HERNANDEZ MEZA, asistido por la abogada CARMEN GUARNIERI TRISAN, en el cual apelan del auto del auto anterior.
e) Auto dictado por el Juzgado “a-quo”, el 03 de junio de 2004, en el cual se lee:
“…Tal como ha sido ordena en la decisión de fecha 25 de mayo del 2004, dictada por el Juzgado Superior Primero en o Civil, Mercantil, Tránsito, Trabajo y Menores de la Circunscripción Judicial del Estado Carabobo, este Tribunal oye la apelación en un solo efecto, interpuesta en fecha 09 de febrero de 2004, …. Remítase con oficio al Juzgado Superior Distribuidor.…”
SEGUNDA.-
En los informes presentado en esta Alzada el apelante reitera sus argumentos expuestos por ante el Juzgado “a-quo”, cuyo contenido se han transcrito parcialmente ut-supra, los cuales se pasan de seguidas a analizar y decidir.
En relación con la primer a de dichas objeciones esta Lazada diciente del análisis expuesto por el apelante respecto a los efectos que acarrea el hecho de no indicarse el objeto de la prueba.
El Código de Procedimiento Civil, establece en su artículo 398, lo siguiente:
"Dentro de los tres días siguientes al vencimiento del término fijado en el artículo anterior, el Juez providenciará los escritos de pruebas, admitiendo las que sean legales y procedentes y desechando las que aparezcan manifiestamente ilegales o impertinentes. En el mismo auto, el Juez ordenará que se omita toda declaración o prueba sobre aquellos hechos que aparezcan claramente convenidas las partes."
Esta disposición legal es análoga al artículo 292, del Código de Procedimiento Civil, de 1.916, hoy derogado, al igual que los Códigos anteriores, razón por la cual la interpretación que la Corte Suprema de Justicia hizo de dicha disposiciones, es aplicable actualmente, y deben de servir de guía a los Jueces en la interpretación del derecho, entre las cuales se encuentran las siguientes:
“...1°) El auto de admisión de pruebas no obliga a los jueces a estimar en definitiva la prueba evacuada con el valor que le atribuye el promovente. Sentencia 15 de noviembre de 1.910, M, 1-911,1.1, p.276..."
"...2°) El auto de admisión de pruebas no obliga al Juez a apreciar en definitiva las que considere ineficaces o ilegales. Sentencia 12 de mayo del.913, M. 1.914, p.130..."
" ... 3° ) Sujetas como están las pruebas a la apreciación que posteriormente haga de ellas el Juez, pueden ser admitidas las que en la promoción no aparezca manifiestamente impertinente e ilegales, evitando en ello incurrir el Juez en un caso de indefensión que viciarían radicalmente la sentencia, ídem..."
"... 3) En los particulares de la prueba a que se contrae la oposición, quizás se encuentren enunciados algunos conceptos entrelazados con ciertas circunstancias que posiblemente podrían caer bajo el dominio de los sentidos, y en un último análisis, es al Juez a quien le toca la apreciación de tales hechos en la sentencia definitiva. Además, el artículo 292 del Código de Procedimiento Civil, ordena que sean desechadas las pruebas que aparezcan manifiestamente impertinente o ilegales. De manera que, en cuanto a las que no se hallen en esas condiciones, el Juez debe obrar con la mayor prudencia, a fin de no exponerse a desechar una prueba que mas tarde pudiera ser necesaria para el esclarecimiento de la verdad, en tanto que, admitiéndola, con la forma como usualmente se hace, esto es, "cuanto ha lugar en derecho" el Juez queda en libertad de apreciarlas o no cuando llegue el momento de dictar la sentencia correspondiente. Sentencia 17-6-49..." (CÓDIGO DE PROCEDIMIENTO CIVIL, DOCTOR MARIANO ARCAYA, Tomo III, pág. 228).
"... Acorde con el requisito de motivación de hecho de la decisión, el artículo 509 eiusdem, dispone que:
"Los jueces deben analizar y juzgar todas cuantas pruebas se hayan producido, aun aquellas que a su juicio no fueren idóneas para ofrecer algún elemento de convicción, expresándose siempre cual sea el criterio del juez respecto de ellas".
Del articulo transcrito se deduce que no importa que las pruebas no resulten idóneas para ofrecer elementos de convicción sobre los hechos alegados por las partes, esto es, que no sean conducentes para la demostración de los hechos, ya que de resultar en ello la apreciación del juez, será el fundamento que justifique la determinación de desecharla, mas no puede constituir razón para dejar de analizarla. Con ello se quiere decir, que los jueces deben realizar el examen de todo el material probatorio que cursa a los autos a fin de que la verdad procesal surja del análisis y concatenación del conjunto de las pruebas ofrecidas por los litigantes. Si en el expediente obraren pruebas que, ajuicio de los sentenciadores, sean inocuas, ilegales o impertinentes o que resultaron aniquiladas por otras pruebas mejores, se deben expresar las razones que sirvan para apoyar tal conclusión, mucho más cuando, como en el caso de autos se trata de confesión, reina de las pruebas. De igual forma, el artículo 12 de! Código de Procedimiento Civil ordena al juez atenerse a lo alegado y probado en autos al dictar su decisión. Por esa razón, la Sala ha indicado que la denuncia de inmotivación por silencio de prueba, pueda ser coloreada con el alegato de infracción de los artículos 12 y 509 del Código de Procedimiento Civil, sin que ello constituya un requisito de técnica, cuyo incumplimiento constituya la desestimación de la denuncia. Las consideraciones expuestas permiten concluir que el sentenciador superior tiene el deber de examinar toda prueba que se haya incorporado en el expediente, aun cuando ésta sea inocua, ilegal o impertinente. Por consiguiente, el vicio de inmotivación por silencio de pruebas se produce cuando el juez ignora totalmente la prueba, esto es, ni siquiera la menciona, o bien hace referencia a ella, pero no la valora, o tan solo la aprecia parcialmente. En el caso que nos ocupa, la recurrida incurre en el segundo supuesto, que si bien es cierto, hace referencia a la prueba de posiciones juradas, no la entra a valorar, y la desecha sin ningún tipo de análisis ni fundamento. ..."(Sentencia N° 85, expediente No 99-809, dictada el 31 de marzo del 2000, por la Sala Civil del Tribunal Supremo de Justicia. JURISPRUDENCIA DE RAMÍREZ & GARAY, Tomo 163, páginas 589 a la 590).-
En este orden de ideas, la Constitución Nacional establece en sus artículos:
2.- " Venezuela se constituye en un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y, en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político."
26.-"Toda persona tiene derecho de acceso a los órganos de administración de justicia para hacer valer sus derechos e intereses, e incluso los colectivos o difusos; a la tutela efectiva de los mismos y a obtener con prontitud la decisión correspondiente.
El Estado garantizará una justicia gratuita, accesible, imparcial, idónea, transparente, autónoma, independiente, responsable, equitativa y expedita, sin dilaciones indebidas, sin formalismos o reposiciones inútiles."
49.- "El debido proceso se aplicará a todas las actuaciones judiciales y administrativas; en consecuencia:
1. La defensa y la asistencia jurídica son derechos inviolables en todo estado y grado de la investigación y del proceso. Toda persona tiene derecho a ser notificada de los cargos por los cuales se le investiga; de acceder a las pruebas y de disponer del tiempo y de los medios adecuados para ejercer su defensa. Serán nulas las pruebas obtenidas mediante violación del debido proceso. Toda persona declarada culpable tiene derecho a recurrir del fallo, con las excepciones establecidas en esta Constitución y en la ley...."
257.- "El proceso constituye un instrumento fundamental para la realización de la justicia. La leyes procesales establecerá la simplificación, uniformidad y eficacia
de los trámites y adoptarán un procedimiento breve, oral y público. No se sacrificará la justicia por la omisión de formalidades no esenciales."
En este orden de ideas, el autor ALEX CAROCCA PÉREZ, en su obra GARANTÍA CONSTITUCIONAL DE LA DEFENSA PROCESAL, se expresa así:
"...Más aún, con toda razón, se nos podrá argüir que el reconocimiento de garantía de la tutela judicial efectiva, es propio de un sistema de Derecho Continental, la respuesta de algunos de los países en los que rige este sistema jurídico,55" a los problemas que antes había venido a solucionar en el Common Law, el «debido proceso» y que, por lo tanto, ambos pueden ser considerados equivalentes. En definitiva, se trataría de instrumentos distintos, que obedecen a concepciones jurídicas diferentes, para el logro de los mismos fines. Esta tesis ha venido siendo desarrollada hace ya tiempo por destacados autores italianos, que se han encargado de poner de relieve la semejanza de soluciones, desde sus respectivas perspectivas, a que han conducido y continúan conduciendo el derecho a la tutela judicial y el debido proceso..."
"...La segunda consideración, quizás de perogrullo, pero que no puede olvidarse al momento de trazar las relaciones entre la tutela judicial efectiva y el debido proceso, es que el Constituyente español, afortunadamente, y sin ir más lejos, a diferencia del italiano,5"2 las ha reconocido a ambas.563 Por lo tanto, el desafío consiste en extraer el máximo provecho a este doble reconocimiento, lo que no parece que esté ocurriendo,564 y para lo cual, respetando sus autonomías, 565 deberían utilizarse las ventajas que la garantía del debido proceso presenta respecto a la tutela judicial efectiva..."
"...No es dudoso, tal cual hemos avanzado, que actualmente una apreciación de este ultimo tipo se hace por el Tribunal Constitucional, pero tampoco parece difícil descubrir que para ello se emplea la socorrida e imprecisa fórmula de la indefensión del artículo 24.1,569 dando origen a las críticas, en gran parte justificadas, sobre el empleo que se está haciendo de este término y a las que oportunamente nos referiremos. Es decir, en la jurisprudencia constitucional y crecientemente también en la doctrina españolas, hasta el momento, bien podría afirmarse que la expresión indefensión —incorrectamente concebida, a nuestro entender—, ocupa el lugar y cumple parte de las funciones que en otros sistemas corresponden a las del proceso debido..."
"...En concreto, utilizada bajo los cánones y líneas de interpretación que le dieron origen y bajo las que funciona en Derecho Comparado, en España la garantía del debido proceso, puede y debe alcanzar un mayor desarrollo. Y ello sin superponerse a la de la tutela judicial efectiva, que debe seguir manteniendo su virtualidad en todo lo que dice relación con sus aspectos sustanciales, especialmente la posibilidad de iniciar el proceso y la efectividad de la tutela que debe brindar el Estado, que son sus matices más valiosos. En cambio, el debido proceso, debería ser utilizado con mayor decisión y profusión en el amparo de la tramitación del proceso, para asegurar la justicia, equidad o corrección del instrumento procesal, indispensable para que el Estado pueda otorgar esa tutela jurisdiccional.
Una articulación semejante sería, útil para ensanchar las posibilidades de protección del ciudadano, especialmente respecto a las garantías reconocidas sólo en la ley, entre las que pueden haber algunas que tengan relación con la propia defensa, en el bien entendido que, a nuestro entender, en la protección de las garantías procesales, y especialmente por influjo de la jurisprudencia del TEDH, a la larga se deberán imponer, por las razones apuntadas, bajo este u otro rótulo, la filosofía sobre la que descansa la fórmula del debido proceso..."
"...De este modo descartamos la opinión de aquellos que, como Fix Zamudio, equiparan « el principio del debido proceso» con el « derecho de defensa en juicio», o Couture, que asevera que « en su dimensión procesal, "debido proceso legal" equivale a debida defensa en juicio », doctrina que aisladamente es reproducida por algún autor reciente y jurisprudencia constitucional.
Está claro que semejante identificación importa confundir la parte con el todo, ya que la defensa procesal, es decir, la igual posibilidad de los litigantes de desenvolver la actividad necesaria para formular y probar sus respectivas alegaciones, tal cual hemos dicho, es sólo uno de los aspectos que protege la garantía del debido proceso. En modo alguno, esta última podría ser reducida a la posibilidad de alegar y probar en condiciones de igualdad, y menos todavía en la formulación que de ella se ha hecho a nivel internacional que. ya hemos visto, la extiende a un sinnúmero de aspectos, que van desde el acceso al proceso, pasando
por la imparcialidad y debida constitución del tribunal, hasta el derecho a ser juzgado en base al mérito del proceso...
En conclusión, debido proceso es el proceso justo o equitativo, connotación que jamás podrá otorgarse a aquél en que no se ha salvaguardado la garantía de la defensa, pero, en cambio, perfectamente puede suceder que se haya respetado esta última, pero no ser justo el proceso, ya que se han violentado otra u otras garantías procesales, lo que nos confirma que actualmente y deben ser tratadas como garantías independientes-.."(páginas 180, 182, 183. 184, 185, y 186).
En lo que respecta al derecho a la defensa, la Sala Constitucional en sentencia N° 928, expediente No 010430, dictada el 01 de junio del año 2001, se expresó así:
“...Este derecho fundamental, de contenido amplio, encuentra su consagración en el artículo 49 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, sobre el cual esta Sala ha sostenido que debido proceso es aquél que reúne las garantías indispensables para que exista una tutela judicial efectiva. En efecto, en sentencia No. 29 del 15 de febrero de 2000 sostuvo:...
...las leyes procesales deben garantizar la existencia de un procedimiento que asegure el derecho de defensa de la parte y la posibilidad de una tutela judicial efectiva....
Puede colegirse, de acuerdo con los razonamientos precedentes, que la garantía del debido proceso persigue que los derechos que poseen !as partes dentro del proceso permanezcan incólumes sin que los mismos se vean limitados o restringidos de manera tal, que impida el ejercicio pleno y efectivo de otros derechos relevantes dentro del proceso, que menoscaben las garantías que el mismo debe ofrecer. Es decir, que lo determinante de la realización de esta garantía, es que no exista una limitación insoportable en una de las partes, que restrinja el libre y seguro ejercicio de los derechos del justiciable dentro del proceso por una actuación antijurídica dentro de sus componentes. Desde este punto de vista, no constituirá violación a este derecho constitucional cualquier infracción o violación legal, pues para que ésta efectivamente se produzca es menester que ciertamente se produzca un gravamen en la esfera jurídica de la persona contra quien obre la infracción procesal cometida. Esto es, que efectivamente dentro del proceso puede producirse una violación que aun cuando sea tal no implique por se una violación al debido proceso.
Encuentra necesario este órgano judicial citar la doctrina sostenida al respecto por el Tribunal Constitucional español, el cual de manera repetida ha sostenido:
"Preciso es también recordar, por último, que como este Tribunal ha afirmado con reiteración, para que exista vulneración del derecho reconocido en el artículo 24.1 CE, no basta el mero incumplimiento formal de normas procesales, sino que del mismo ha de derivarse un perjuicio material para el interesado, esto es, ha de tener una repercusión real sobre sus posibilidades efectivas de defensa y contradicción, pues no toda infracción o irregularidad procesal cometida por los órganos judiciales provoca, en todos los casos, la eliminación o discriminación sustancial de los derechos que corresponden a las partes en el proceso." (STC 124, (1994, FJ2.).
En ese mismo orden de ideas, sostuvo ese Tribunal en otra ocasión:"(...) no toda vulneración o infracción de normas procesales produce indefensión en sentido constitucional, pues ésta sólo tiene lugar cuando se priva al justiciable de alguno de los instrumentos que el ordenamiento pone a su alcance para la defensa de sus derechos con el consiguiente perjuicio.
La indefensión, en su manifestación constitucional, es una situación por la que una parte resulta impedida como consecuencia de la infracción procesal del ejercicio del derecho de defensa, al privarla de ejercitar su potestad de alegar y, en su caso, justificar sus derechos e intereses para que les sean reconocidos o para replicar las posiciones contrarias en el ejercicio del principio de contradicción." (SSTC 145/1990)..." (JURISPRUDENCIA DE RAMÍREZ & GARAY, Tomo 177, páginas 198,199, y 200).-
La misma Sala Constitucional en sentencia N° 341, expediente No 00-1334, dictada el 22 de marzo del 2001, asentó:
"...Constata esta Sala que el Tribunal Superior con fecha 17 de marzo de 2000, practicó en el procedimiento de Alzada, y a solicitud de la parte querellante, inspección judicial en la casa de habitación donde funciona el establecimiento ..., dejando constancia de los hechos que recoge dicha inspección, la cual como inspección judicial que es de naturaleza sensorial y no ocular, consignó de lo percibido por el sentido del oído.
Dicha inspección de la segunda instancia no fue dictada dentro de un auto para mejor proveer, sino a petición de parte, y si bien es cierto que en el procedimiento de amparo expresamente no se prevén pruebas para la segunda instancia, en aras de la aplicación del derecho de defensa previsto en el artículo 49 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, cuando existe un recurso de apelación para ser decidido por la Alzada, las partes pueden promover pruebas, siempre que las mismas se tramiten conforme el artículo 17 de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales. En consecuencia, el juez de la segunda instancia obró correctamente, cuando antes de dictar sentencia y dentro del plazo para ello, decretó y practicó la inspección judicial, estando a derecho ambas partes, ya que ellas apelaron. Por lo tanto, la práctica de las inspecciones judiciales, no constituye, en esta causa, ninguna transgresión al derecho al debido proceso..." (JURISPRUDENCIA DE RAMÍREZ & GARAY, Tomo 174, página 440).-
La Sala Político Administrativa, en sentencia N° 03133, expediente 0200, dictada el 09 de octubre del año 2001, ratifica la sentencia de fecha 09 de mayo de 1991, asentó:
"...(caso: Francisco Malavé vs. Consejo de la Judicatura), que la presunta violación del referido derecho ocurre "...cuando ios interesados no conocen el procedimiento que puede efectuarlos, se les impide su participación en el ejercicio de sus derechos, o se les prohibe realizar actividades probatorias o no se les notifique los actos que los afectan ", situaciones éstas las cuales no se verificaron en el caso de autos..." (JURISPRUDENCIA DEL TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA, de ÓSCAR R. PIERRE TAPIA, Tomo I, Pág.155).-
En este sentido, la Sala Político Administrativa, del Tribunal Supremo de Justicia, en sentencia dictada el 21 de mayo del 2002, asentó:
“…Sobre la base del referido principio de libertad de los medios de prueba, una vez analizada la prueba promovida, el Juez habrá de declarar la legalidad y pertinencia de la misma, y en consecuencia habrá de admitirla, pues sólo cuando se trate de una prueba que aparezca manifiestamente contraria al ordenamiento jurídico, o cuando el hecho que se pretende probar con el medio respectivo no guarda relación alguna con el hecho debatido, podrá ser declarada como ilegal o impertinente, y por tanto inadmisible.
En virtud de lo expuesto, estima la Sala, como anteriormente lo dejara sentado, que “ (...) esta limitación la estableció el legislador, para proteger el ejercicio del derecho a la defensa de la parte promovente y evitar en lo posible que una decisión judicial denegatoria, cause o pueda causarle un daño grave que en ocasiones resulta irreparable; pues, la admisión de una prueba ajustada a derecho y relacionada con el hecho u objeto debatido, no lesionaría a ninguna de las partes, ya que el Juez al momento de valorar el mérito probatorio de los medios traídos en el proceso, puede desestimarla.” (Sentencia dictada por la Sala Político Administrativa, Especial Tributaria II en fecha 19/05/99, Caso: Banco Exterior, C.A.). Luego, surge evidente que la regla es la admisión y que la negativa sólo puede acordarse en casos excepcionales y muy claros de manifiesta ilegalidad e impertinencia, premisa que resulta aplicable a los procesos contenciosos tributarios. (Sentencia Nº 2189 de fecha 14/11/00, dictada por la Sala Político Administrativa de este Tribunal Supremo de Justicia / Caso: PETROZUATA, C.A.)….”
“…Por ello, estima la Sala que cualquier rechazo o negativa a priori a admitir una prueba que no aparezca y fuese calificada como manifiestamente ilegal o impertinente, violenta el principio o sistema de libertad de los medios de prueba, así como la normativa regulatoria del procedimiento probatorio que debe acatarse en el curso de un proceso y que incluso impide la efectividad del contradictorio, pudiendo lesionar en definitiva el derecho a la defensa de la parte promovente, tal y como juzga la Sala ocurre en el caso de autos. Así se declara….” (JURISPRUDENCIA DE RAMIREZ & GARAY, Tomo 188, página 358 y 359).-
Asimismo, la Sala de Casación Social de Tribunal Supremo de Justicia, en sentencia dictada el 19 de junio del 2003, asentó:
“…Con apoyo al ordinal 1° del artículo 313 del Código de Procedimiento Civil, se denuncia la violación de los artículos 12, 185 y 243, ordinal 5° eiusdem, en razón de haber valorado la recurrida las pruebas indebidamente promovidas por la parte demandada, ya que la promoción se limitó a una descripción general de los contenidos respectivos, sin precisar los hechos que pretendían probarse con las mismas, contraviniendo el mandato de los artículos 397 y 398 de dicho Código, conforme a la doctrina establecida en fallos de este supremo Tribunal, en Sala Plena (08-06-01), Sala Constitucional (01-11-01) y Sala Civil (16-11-01).
La Sala, para decidir, observa:
No comparte esa doctrina esta Sala de Casación Social, porque observa que la norma del artículo 397 del Código de Procedimiento Civil, en ninguna parte establece la indicación del objeto de la prueba como requisito de validez de su promoción , e interpreta que el artículo 398 eiusdem, solo autoriza a declarar inadmisibles las pruebas que aparezcan manifiestamente ilegales o impertinentes, lo cual no es cosa que pueda considerarse derivada de las circunstancia de no indicarse en la promoción el objeto de las mismas. Por los demás, los hechos a que pueden referirse y sobre los que pueden tener beligerancia las pruebas, quedan delimitados en el libelo y la contestación, sobre lo cual entonces estarán perfectamente al tanto las partes, excluyéndose así una posible deslealtad procesal, quedando para la sentencia definitiva el análisis y apreciación integral de las mismas y de su congruencia con el planteamiento del debate, en lo cual estará el juzgador obligado por lo que promoverte pueda señalar que es el objeto respectivo…”(JURISPRUDENCIA DE RAMIREZ & GARAY, Tomo 200, página ).-
De lo expuesto se desprende que el contenido del artículo 398, del Código de Procedimiento Civil, debe ser interpretado con la mayor amplitud a los fines de que los principios de equilibrio procesal, y el derecho a la defensa, no se hagan nugatorios, mediante interpretaciones formalistas, y en tal sentido el Juez debe ser prudente cuando se pronuncia sobre la negativa de la admisión de alguna prueba, pues con su decisión puede causar un gravamen a las partes, colocándolas en estado de indefensión, al impedírsele la evacuación de una prueba destinada a probar aquellos hechos que pueda conducir a que prospere la acción o defensa ejercida, mientras que con su admisión no perjudica a ninguna, toda vez que en la sentencia definitiva podrá desestimar o desechar aquella prueba que sea manifiestamente ilegal o improcedente, con vista de todo el material contenido en el expediente, en otras palabras una cosa es la admisión de la prueba, y otra su valoración y apreciación, y esta última actividad puede realizarse si la prueba ha sido admitida, por lo que resulta un contra sentido el que de manera ligera se niegue la admisión de una prueba cuando el propio legislador ordena al Juez que "analice y juzgue cuantas pruebas se hayan producido, aún aquellas que a su juicio no considere idóneas para ofrecer algún elemento de convicción, expresando siempre su criterio" (artículo 509, del Código de Procedimiento Civil), al igual que "debe apreciar los indicios que resulten de los autos en su conjunto teniendo en consideración su gravedad, concordancia y convergencia, entre si, relación con las demás pruebas de autos" (artículo 510, del Código de Procedimiento Civil), es decir, que mal puede el Juez dar cumplimiento a dichas disposiciones legales cuando previamente ha negado la admisión de las pruebas, lo cual sólo puede hacerlo en aquellos casos que la prueba sea manifiestamente ilegales e impertinentes, y en el caso "sub-judice", la Juez "a-quo", tuvo en consideración las disposiciones legales pertinentes que se han citado al igual que los principios de interpretación antes señalados, en base a las disposiciones constitucionales que de manera clara garantizan la tutela efectiva en la administración de justicia, que no podrá sacrificarse por omisión de formalidades no esenciales, y por ende considera que dichas pruebas fueron debidamente promovidas sin perjuicio de que en la sentencia definitiva el Juez se pronuncie sobre la legalidad o no de la mismas, y así se decide.
En cuanto al segundo de los argumentos de la parte apelante de que no debió haberse admitido la prueba de testigo por cuanto el promovente no indicó su domicilio, este sentenciador no comparte su criterio toda vez que en esos casos el promovente debe presentar los testigos ante el Juez de la causa, tal como lo han venido admitiendo los diferentes Tribunales de Instancia de la República, siguiendo o aplicando el contenido de la sentencia dictada el 23 de octubre de 1997, por la Sala Político Administrativa, de la Corte Suprema de Justicia, en la cual se lee:
“…En este orden de ideas se observa que el juez, una vez promovidas las pruebas en el proceso, debe pronunciarse acerca de su admisibilidad,, siendo la regla general establecida en nuestro ordenamiento jurídico al de la admisión de las mismas, salvo que ellas resulten, a criterio del juez, impertinentes o manifiestamente ilegales, por mandato expreso. En un sistema de libertad de la prueba como el nuestro, debe entenderse que todos los medios de prueba que no estén prohibidos expresamente por la ley, y que sean conducentes a la demostración de las pretensiones son legales; y por otro lado, se entiende como prueba impertinente aquella que no versa sobre las proposiciones y hechos que son objeto de demostración en el juicio.
En efecto, el juez está facultado para inadmitir una prueba promovida solo en aquellos casos en que la prueba sea ilegal o impertinente, y con respecto a la ilegalidad, es claro para esta Sala que la misma debe ser expresa. En el caso en concreto, si bien la norma establece que al momento de promover la prueba de testigos, la parte debe señalar el domicilio del testigo, no menos cierto que la omisión de este requisito no es sancionada en forma expresa por ley adjetiva con su consecuente ilegalidad.
Además de lo expuesto, esta misma Corte Suprema de Justicia en Sala de Casación Civil, ha tenido la oportunidad de pronunciarse con respecto a este requisito establecido en el citado artículo 482 del Código de Procedimiento Civil, señalando que su omisión solo resulta esencial cuando la persona llamada a declarar no es conocida ni se identifica con su cédula personal o con algunos otros elementos que sirva a ese mismo propósito.
Por otra parte, establece ese mismo código en su artículo 483 la carga que tienen las partes de presentar al tribunal los testigos que no necesiten citación en la oportunidad señalada; es decir, que la tener las partes la imposición de traer los testigos promovidos al tribunal a los efectos de que presten la declaración correspondiente, el mencionado requisito de señalamiento del domicilio pierde relevancia, ya que entonces, a falta de mención del domicilio del testigo, la consecuencia lógica sería la obligación por parte de la parte promovente de traer a dichas personas al tribunal y la imposibilidad en que se encontrarían de solicitar al tribunal que cite y traiga por sus propios medios a la persona en cuestión.
En el presente caso, lo procedente y ajustado a derecho, sería admitir las pruebas testificales promovidas, con la advertencia a la parte promovente de las carga que tiene de traer al tribunal los testigos promovidos, para poder proceder a sus deposiciones, y así se declara…” (JURISPRUDENCIA DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, de OSCAR PIERRE TAPIA, Tomo 10, páginas 453, 454, y 455).-
Pues bien, acogiendo la anterior sentencia esta Alzada desestima los alegatos del recurrente, y en consecuencia considera que las pruebas testimoniales fueron debidamente admitidas por el Juzgado “a-quo”, y así se declara.
En lo que respecta al tercero de los argumentos del recurrente, o sea, de que no debió haberse admitido la prueba de informes por cuanto la parte promovente bien pudo haber acompañado dichos documentos en copias certificadas, este sentenciador observa que en el presente caso no se trata de sustituir la prueba documental, por la de informe, toda vez que se trata de hechos que deben constar en los archivos que lleva esa Prefectura, como son el de si el ciudadano HERNAN ANTONIO HERNANDEZ MEZA ha estado o no detenido, como consecuencia de haber violado la caución, establecida con motivo de la denuncia presentada por su esposa MILAGRO CORMOTO CEQUERA DE HERNANDEZ, razón por la cual dichos argumentos no pueden prosperar, encontrándose así debidamente admitida la referida prueba de informes, y así se declara
TERCERA.-
Por las razones antes expuestas este Juzgado Superior Primero en lo Civil, Mercantil, del Tránsito, y de Menores de esta Circunscripción Judicial del Estado Carabobo, en nombre de la República y por autoridad de la Ley, DECLARA: SIN LUGAR la apelación interpuesta, el 09 de febrero del 2004, por el ciudadano HERNAN ANTONIO HERNANDEZ MEZA, asistido por la abogada CARMEN GUARNIERI TRISAN, contra el auto dictado el 28 de enero del 2004, por el Juzgado Segundo de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil, y Agrario de esta Circunscripción Judicial, con sede en esta ciudad.-
Queda así confirmado el auto objeto de la presente apelación.
Se condena en costas a la parte apelante de conformidad con lo dispuesto en el artículo 281, del Código de Procedimiento Civil.
PUBLIQUESE, y REGÍSTRESE
DÉJESE COPIA
Dada, firmada, y sellada en la Sala de Despacho del Juzgado Superior Primero en lo Civil, Mercantil, del Tránsito, y Menores de la Circunscripción Judicial del Estado Carabobo.- En Valencia, a los dos (02) días del mes de septiembre del año dos mil cuatro. Años 194° y 145°.
El Juez Provisorio,

Abg. SANTIAGO MERCADO DÍAZ
La Secretaria Temporal,

CARMEN SERAFINA GUILLEN
En la misma fecha, y siendo las 09:20 a.m., se dictó y publicó la anterior sentencia.
La Secretaria Temporal,

CARMEN SERAFINA GUILLEN